Pablo, siervoδοῦλος (doulos) — esclavo, siervoRV60 traduce «siervo», pero la palabra significa «esclavo»: propiedad de otro, sin autonomía propia. Pablo se presenta como propiedad de Cristo Jesús. En el Antiguo Testamento, los grandes hombres de Dios (Moisés, David, los profetas) son llamados «siervos de Yahvé». Ser esclavo del Mesías es la posición más alta, no la más baja. de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelioεὐαγγέλιον (euangelion) — evangelioLiteralmente «buena noticia». En el mundo grecorromano del siglo I, se usaba para anuncios oficiales del imperio: el nacimiento de un César, una victoria militar, el ascenso de un emperador al trono. Pablo toma esta palabra y la aplica a Cristo: el verdadero anuncio imperial no es el de Roma, sino el del Rey Jesús. de Dios,
que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,
y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne,
Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo.
Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
que fue declaradoὁρισθέντος (horisthentos) — designado, constituidoRV60 traduce «declarado» en Romanos 1:4, pero en sus otras apariciones en el Nuevo Testamento la misma palabra se traduce como «designar», «puesto», «establecer». El sentido es de entronización: Jesús fue públicamente designado, constituido como Rey en poder por la resurrección. No comenzó a ser Hijo en ese momento; fue entronizado como Hijo en poder. La palabra viene de ὅρος (horos, «límite»), de donde viene nuestro «horizonte». Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos,
Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.
Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?
Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.
La palabra griega es ὁρίζω (horizō), que significa «designar» o «constituir». RV60 lo traduce aquí como «declarado», pero en sus otras 7 apariciones en el Nuevo Testamento la misma palabra se traduce de otro modo:
- «…él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.» — Hechos 10:42
- «…por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.» — Hechos 17:31
Cuando Pablo dice que Jesús fue «designado Hijo de Dios en poder por la resurrección», no está diciendo que Jesús comenzó a ser Hijo en ese momento. La Escritura entera testifica de Cristo desde antes de la fundación del mundo. Lo que Pablo está diciendo, en lenguaje regio del Salmo 2, es que el Hijo fue públicamente entronizado, constituido Rey en poder mediante la resurrección.
Es como cuando David fue ungido rey siendo niño, pero solo fue constituido públicamente rey al sentarse en el trono. Cristo siempre ha sido el Hijo, pero por la resurrección fue entronizado como Rey en poder. Lenguaje de entronización, no de origen.
y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.
entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo;
a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
En el lenguaje propio de Pablo, θεός (Dios) se refiere generalmente al Padre, y κύριος (Señor) se refiere a Jesucristo. Esta distribución terminológica es consistente y nos permite leer toda la carta sin confundir referentes. La formulación más clara está en 1 Corintios 8:6: «un Dios, el Padre… un Señor, Jesucristo».
Hay una excepción importante: cuando Pablo cita el Antiguo Testamento, κύριος normalmente traduce el nombre divino יהוה (YHWH) y refiere al Padre. El contexto decide caso por caso.
Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Porque testigo me es Dios, a quien sirvoλατρεύω (latreuō) — rendir culto, dar servicio sagradoNo significa simplemente «servir» como un empleado sirve a su jefe. Significa rendir culto sagrado, el servicio cúltico que en el Antiguo Testamento se daba a Dios en el templo, con sacrificios e incienso. La palabra «idolatría» viene de aquí: εἴδωλον (ídolo) + λατρεία = «dar culto sagrado a un ídolo». Cuando Pablo dice que rinde latría a Dios en el evangelio (Romanos 1:9), está diciendo que el evangelio mismo es el lugar del culto. en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones,
Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás…
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.
Calvino y los reformadores entendieron esto bien. El culto verdadero no está en el espacio sagrado, está en la proclamación del evangelio y en la vida ofrecida a Dios. Pablo lo dice antes que ellos, y ellos lo recuperaron de Pablo.
rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros.
Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados;
esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.
Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles.
A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudorὀφειλέτης (opheiletēs) — deudorMetáfora financiera. Pablo, habiendo recibido el evangelio como gracia, queda en posición de deudor. La gracia recibida genera deuda con aquellos a quienes Dios envía a anunciarles el evangelio. No se posee la gracia, se transmite..
Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.
Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación.
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.